lunes, 20 de julio de 2026

LA AMNISTÍA


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Tercera Etapa Socialista

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Palabra maldita donde las haya. Desde que el Congreso de los Diputados aprobase la “Ley de la Amnistía” el 30 de mayo de 2024, se ha hablado y se ha escrito tanto; se han dicho tantas barbaridades. Y como no podía ser de otra manera, la amnistía no iba a ser la excepción, se ha utilizado como herramienta para perseguir el único objetivo que se ha marcado la oposición: Echar al Gobierno progresista de Pedro Sánchez. Así, la amnistía ha quedado como aquello desconocido, que poco importa; y que, por ello se hace necesario hablar de la amnistía.

 

No se oye analizar lo que ha significado la amnistía en la historia, como se ha utilizado, o qué consecuencias se obtuvieron de ella. No. La amnistía es “un golpe de Estado” es “premiar a los delincuentes”. No. No se debate si es beneficiosa o perjudicial, ante un determinado conflicto. La amnistía se ha transformado en un eslabón más, de esa cadena imperdonable para un gobierno, que no tiene otra salida que marcharse. Ha servido en el quehacer político, mediático y judicial, para trabajar en ese objetivo último que no es otro que salvar a España de este gobierno.

 

No ha habido en España, ni en el mundo, conflicto en el que, para su solución, no haya intervenido, de una forma o de otra, la amnistía. La amnistía ha estado siempre presente en la finalización de un conflicto. Ha sido siempre muy útil para el camino de la paz y la convivencia. Y en nuestro caso ya no puede utilizarse bajo el paraguas de una mentira: Es constitucional, lo ha dicho el Tribunal Constitucional. Respeta los derechos humanos, según sentencia del Tribunal de Venecia, y ahora, el Alto Tribunal Europeo, confirma que se ajusta al espíritu europeo de unir a los pueblos.

 

El procés, fue una equivocación, fue un disparate de tal magnitud que hubo que cortar de inmediato. Vale. Pero, transcurrido un tiempo prudencial había que plantearse una solución de futuro para que Cataluña estuviese integrada en España, como única salida. La estrategia de “a por ellos”, y llenar los balcones de banderas de España, no era la solución. Se había llegado a un preocupante 48 % de catalanes que no querían pertenecer a España. Hoy con diálogos, acercando posturas, e introduciendo el perdón, hemos pasado de ese 48 % a un 17 % de independentistas. Una vez más para la historia, el diálogo y el perdón han sido el camino para una paz definitiva, que nunca debió romperse. La amnistía no es palabra maldita.

 

 

Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com

 

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