Ganar o destruir
En la política como en el deporte, se gana, no se destruye al adversario. Se gana porque se ha jugado mejor, porque se tiene mejor equipo, porque tiene mejor dirección, porque dispone de una mejor estrategia. No se gana dejando lesionado al otro equipo, con juego sucio, no se gana echando zancadillas, no se gana comprando árbitros, no se gana sembrando un ambiente de enfrentamiento.
Quizá pueda ocurrir, que en algún caso
el juego sucio triunfe ganando. Pero, ni es honesto, ni tiene futuro. El futuro
se consolida construyendo y diseñando buenos equipos. El periodo preelectoral en
el que estamos embarcados, va a poner a prueba qué tipo de partido queremos
jugar. Veremos.
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com