Julio García-Casarrubios Sainz
Libertad y tolerancia
miércoles, 3 de junio de 2026
Los enchufes en España
Yo a mis 87 años, “puedo asegurar y aseguro” que “jamás he conocido en España, un caso de enchufismo”. Podemos sentirnos orgullosos de pertenecer a “un país en el que nadie conoce un caso de enchufismo”. Ni antes de Franco, ni durante Franco, ni después de Franco.
De ahí la sorpresa, de los que vivimos asombrados en estos momentos, al
ver por primera vez dos casos de enchufismo: La Mujer de Pedro Sánchez y el hermano
de Pedro Sánchez. Por eso la dificultad que están teniendo “algunos pobres
jueces”, que, por falta de costumbre no saben, como buscar pruebas. Nada que no
encuentran ninguna y las investigaciones se alargan y se alargan.
Julio García-Casarrubios Sainz
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martes, 2 de junio de 2026
Los poderes del Estado
Para que una democracia funcione aceptablemente bien, en un siglo XXI, “Los Poderes del Estado” tienen que tener independencia entre ellos; pero eso no significa, que puedan hacer y deshacer a su libre albedrío.
El poder ejecutivo debe estar controlado
por las Cortes, no solo por unos estatutos de funcionamiento, sino también por
que se cumpla su finalidad. El poder legislativo se controla a través de
organismos judiciales encargados de vigilar que las leyes se ajusten a la
Constitución. Y el poder judicial tiene un órgano de control, llamado Consejo
General del Poder Judicial, que no cumple su función, porque está formado por quienes
están dentro del mismo poder judicial.
Julio García-Casarrubios Sainz
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lunes, 1 de junio de 2026
CONSERRVADORERS Y PROGRESISTAS
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Tercera
Etapa Socialista
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Dos maneras de
entender la política; dos fórmulas para organizar la vida en común de una
colectividad. Las dos igual de legítimas y respetables. Es más: me atrevo a
decir que no pueden caminar solas. Una persona no puede ser solo conservador, o
solo progresista. Yo, me inclino más por el progresismo; sin otro afán ideológico,
que el de progresar, de avanzar, de mejorar las condiciones de vida. ¡Quien no!
Pero no puedo desligarme, de mi pasado, de mi educación, de la familia, ni del
entorno sociológico en que me he desenvuelto.
Lo mismo podemos asegurar,
desde el punto de vista conservador. Es respetable, legítimo, y hasta bueno,
esforzarse por conservar, aquello que la historia nos ha ido mostrando como
constructivo. Pero digo lo mismo: tratar de conservar costumbres, hábitos, y,
hasta formas de pensar y de vivir, no puede caminar solo, sin un deseo sincero
de progresar. Ni mucho menos oponerse a que el mundo avance y progrese. El
conservadurismo concebido así, es un obstáculo para la convivencia y el avance
social. Dos opciones, -libres, sí- pero tomando en consideración la otra. Con
libertad y tolerancia las dos opciones pueden y deben caminar entendiéndose.
Y ahí, es precisamente
a donde yo quería llegar. Por una parte, el convencimiento de que el
progresismo siempre va a triunfar. ¿Quién no quiere mejorar? Si miramos la
historia vemos que, en cualquier época, se ha disfrutado de un mejor nivel de
vida que el anterior, y peor que aquel que le sucede. Podemos tomar puntos de
referencia del pasado, y aprender de él. El estudio y análisis del pasado, es
enriquecedor, para desechar lo malo y conservar lo bueno; pero con la mirada
puesta en el presente y en el futuro.
Y, por otra parte, -ya
lo apuntábamos más arriba-, si el conservadurismo no se utiliza para aprender
del pasado, sino, exclusivamente para impedir el progreso, hace mucho daño a la
convivencia en paz para todos. Los grandes conflictos de la historia, las etapas
de crispación social, han surgido siempre, porque los partidos, mal llamados
conservadores, se han dedicado a luchar por llegar al poder, por el poder; no
para hacer resolver los problemas de la sociedad. Por tanto: conservadurismo,
sí; Pero siempre que no entorpezca el avance social y el progreso en derechos y
libertades.
Julio García-Casarrubios Sainz
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domingo, 31 de mayo de 2026
Las malas artes
Pedro Sánchez, después de los casos de corrupción que pudieran, -aún no se sabe-, afectar al PSOE, se posiciona en que tenemos una oposición marrullera, que quiere derribar al gobierno con malas artes. Es cierto. Quien lo niegue, está haciendo teatro en autodefensa. Todo el mundo lo sabe.
Pero, aun así, Pedro Sánchez está
obligado a dar muestras de que está dispuesto a terminar con la corrupción y
con las malas artes. Medidas visibles y palmarias. No podemos permitir que
algunos estén dispuestos a tirar por tierra lo avanzado con los gobiernos
socialistas durante la democracia. ¡Que ha sido mucho!
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com