_____________________________________________________
Tercera
Etapa Socialista
_____________________________________________________
La palabra “Solastalgia”
aún no está incluida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Pero
ya empieza oírse, como un matiz del término nostalgia. La aparición de
fenómenos destructivos obliga a diferenciar lo que es un recuerdo de algo que
existió, y que dejó de utilizarse por viejo e impracticable, o simplemente
porque nos trasladamos a otro lugar y lo recordamos con “nostalgia”. Es un
sentimiento muy profundo, difícil de borrar. Un sentimiento, con mucho afecto por
lo disfrutado; pero sigue ahí; y podemos rememorar de forma presencial tal como
era. O mejorada.
Muy distinto de la
sensación inigualable por desolación, por destrucción. Los incendios, cada vez
más devastadores añaden a la nostalgia de lo que teníamos, que se ha destruido.
No, que nos hemos separado de ese paisaje, de ese nuestro hábitat. No. Es que
ha desaparecido; es que tardaremos años en volver a él, si es que volvemos a
verlo. Porque puede que caigamos en la inercia de abandonar su reconstrucción
con la misma desidia que olvidamos su prevención. Está destruido.
La situación es de
lamento; la situación es de tristeza; pero lo peor es que se ha convertido en
una situación de debilidad. ¿Qué hacemos? ¿Qué se hace? Los incendios han
pasado a la normalidad de la misma forma que llega el verano o que llega el
invierno; que llega el frío o que llaga el calor. La nieve y el fuego se han
convertido en algo que inexorablemente llega periódicamente. Así de natural.
Eso se llama conformismo; y el conformismo trae desidia, trae abandono. Pero
desgraciadamente trae algo más. Los incendios como otras muchas circunstancias
son aprovechadas para tirarse los platos rotos a la cabeza y no dedicarse a su
solución. Un arma de ataque y no un problema a resolver.
El negacionismo, tan de
moda, lo justifica con el argumento de que es inevitable: el verano, el calor,
los rastrojos, un cristal roto, una colilla de cigarro, un rayo… Si. Pero no
dicen que sí se puede evitar el hecho de que cada año el resultado devastador, sea
cada vez mayor. El efecto del cambio climático, la limpieza, los cortafuegos,
la preparación de personal y medios, las zonas abandonadas…. Todo eso si puede mejorarse;
y sobre todo, tener la voluntad política de sentarse, estudiar, analizar,
debatir, consensuar y poner en marcha soluciones.
Julio García-Casarrubios Sainz
http://juliocasarrubios.blogspot.com