lunes, 29 de junio de 2026

CONDENA PERPETUA

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Tercera Etapa Socialista

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No. Cadena perpetua, no. Sería demasiado. Aunque quizá a algunos les gustaría. Mejor es tomárselo a broma; aunque tiene poco chiste, poca gracia. En España, no sé si en otros lugares ocurrirá lo mismo, o parecido. Pero aquí, está muy claro que existe; vamos creo yo; a lo mejor estoy equivocado. El conjunto de ciudadanos se posiciona en dos aceras enfrentadas; en dos bandos bien diferenciados; aunque a veces resulta difícil colocar la línea que los separa, la línea que perfila sus límites.

 

Para definir las posiciones, sociales, o más bien sociológicas, no soy partidario de la denominación izquierdas y derechas. Son conceptos que han evolucionado mucho, sobre todo las izquierdas. La izquierda de finales del XIX, y principios del XX, incluso la izquierda surgida de la revolución del 17, no se parece en nada, a la izquierda que tomó parte activa en la Transición, o a la izquierda de hoy. Aunque tampoco es perfecta la línea de separación, pero me inclino más por denominar a estos grupos, como progresistas y conservadores. Con sus matices, pero nos entendemos, a la hora de diferenciar las actitudes de ambos.

 

Decía al principio que los progresistas están condenados a perpetuidad, si antes no se remedia, a sufrir la deslegitimación, desde el primer día, cuando llegan al gobierno. A los conservadores no les cabe en sus cabezas, que el progreso es una opción diferente, tan digna de respeto, como el conservadurismo. No se trata de los malos y los buenos. Son dos actitudes que presentan fórmulas diferentes para hacer frente a los problemas de los ciudadanos. Ambos quieren, deben, servir a la sociedad. Un objetivo común, aunque el camino sea diferente. De ahí la necesidad del diálogo, el debate, el consenso, dentro de una buena y sincera convivencia.

 

Pero no es así. ¿Por qué? Sin entrar en barrizales, no sé que pesa más, si el concepto ideológico de cada uno, o un conjunto de intereses inconfesables e irrenunciables. Pero sea cual sea la causa, la realidad que nos ha tocado sufrir, es que cuando son los progresistas los que ostentan el poder, desde el minuto uno, el ambiente de acoso y derribo es insoportable, e imposible de entenderse. Estamos condenados a la ausencia de contrastes de las diferentes políticas. Nada importa. Solo importa el ¡Váyase! ¿Cuándo vamos a ser indultados de esta condena?

 

 

Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com

 

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