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Tercera
Etapa Socialista
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No. Cadena perpetua,
no. Sería demasiado. Aunque quizá a algunos les gustaría. Mejor es tomárselo a
broma; aunque tiene poco chiste, poca gracia. En España, no sé si en otros lugares
ocurrirá lo mismo, o parecido. Pero aquí, está muy claro que existe; vamos creo
yo; a lo mejor estoy equivocado. El conjunto de ciudadanos se posiciona en dos
aceras enfrentadas; en dos bandos bien diferenciados; aunque a veces resulta difícil
colocar la línea que los separa, la línea que perfila sus límites.
Para definir las
posiciones, sociales, o más bien sociológicas, no soy partidario de la
denominación izquierdas y derechas. Son conceptos que han evolucionado mucho,
sobre todo las izquierdas. La izquierda de finales del XIX, y principios del XX,
incluso la izquierda surgida de la revolución del 17, no se parece en nada, a
la izquierda que tomó parte activa en la Transición, o a la izquierda de hoy. Aunque
tampoco es perfecta la línea de separación, pero me inclino más por denominar a
estos grupos, como progresistas y conservadores. Con sus matices, pero nos
entendemos, a la hora de diferenciar las actitudes de ambos.
Decía al principio que
los progresistas están condenados a perpetuidad, si antes no se remedia, a
sufrir la deslegitimación, desde el primer día, cuando llegan al gobierno. A
los conservadores no les cabe en sus cabezas, que el progreso es una opción
diferente, tan digna de respeto, como el conservadurismo. No se trata de los
malos y los buenos. Son dos actitudes que presentan fórmulas diferentes para
hacer frente a los problemas de los ciudadanos. Ambos quieren, deben, servir a
la sociedad. Un objetivo común, aunque el camino sea diferente. De ahí la
necesidad del diálogo, el debate, el consenso, dentro de una buena y sincera convivencia.
Pero no es así. ¿Por
qué? Sin entrar en barrizales, no sé que pesa más, si el concepto ideológico de
cada uno, o un conjunto de intereses inconfesables e irrenunciables. Pero sea
cual sea la causa, la realidad que nos ha tocado sufrir, es que cuando son los
progresistas los que ostentan el poder, desde el minuto uno, el ambiente de
acoso y derribo es insoportable, e imposible de entenderse. Estamos condenados
a la ausencia de contrastes de las diferentes políticas. Nada importa. Solo
importa el ¡Váyase! ¿Cuándo vamos a ser indultados de esta condena?
Julio García-Casarrubios Sainz
http://juliocasarrubios.blogspot.com
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