Sorpresas
que no sorprenden
Que el PP se pliegue a las exigencias de VOX, no es ninguna novedad. Con la ultraderecha se está, o no se está; y el PP decidió, hace tiempo, estar. Una derecha, que, para poder gobernar, no tiene otra opción que ponerse a disposición de un partido que niega los derechos alcanzados, pone de manifiesto que no tiene un proyecto liberal, conservador y democristiano.
Pero no debe extrañarnos. Ahora se dice
que ha aceptado las identidades de VOX, sobre migración, cambio climático o
violencia de género. ¿Y la destrucción de los servicios públicos para
convertirlos en negocio? ¿también es culpable la ultraderecha?
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com
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