La Gürtell
y la Kitchen
Todas las corrupciones son lamentables e insoportables, y más en un sistema democrático. Hay razón suficiente para que los poderes del Estado vuelquen todo su saber y poder en investigarlo, castigarlo y corregirlo. Y hasta ahora no se ha visto. La democracia acaba con la corrupción, o la corrupción acabará con la democracia.
Ni el poder político, ni el mediático, ni el judicial están haciendo lo
suficiente y necesario. Muchos políticos no hacen propósito de la enmienda, y
anteponen sus intereses electorales; algunos medios, en lugar de informar, desinforman
para satisfacer a quienes los financian; y ciertos jueces juegan peligrosamente
a ser políticos. Así la corrupción continuará campando a sus anchas.
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com
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