Recuerdos de colegio
Siempre que veo a Donald Trump, hacer la parodia de un baile, -de mal gusto-, me acuerdo de aquel niño del colegio, hijo de ricos, que lo llevaban en coche los trabajadores de su casa, muy escaso en “educación para la ciudadanía”, y que aparecía con mochila y deportivas, mejores que las que llevábamos todos.
Tenía la más grande caja de lapiceros
de colores, y el mejor y más caro plumier de toda la clase. Y para mayor INRI,
llevaba un balón de futbol; lo que le permitía a la hora del recreo organizar
un partido, en el que solo podíamos participar los que él señalaba; para eso
era el amo del balón. Sí. Eso me recuerda el presidente de los Estados Unidos:
Quiere ser el dueño del balón y del patio.
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