Minneapolis tenía que
llegar
Minneapolis es un botón de muestra. En
política hay cosas que no se saben, hasta que no llegan. Pero son una excepción.
La mayoría se saben. Tienen un olor a humo quemado, que advierte de que el
fuego está cerca. Otra cosa es que no se quiera saber; otra cosa muy distinta es
que me tape ojos y oídos para no saber.
Los populismos fascistas tienen ese
olor que se detecta a kilómetros del tiempo. El dislate autoritarista ocurrido
en Minneapolis no es un hecho casual; es la reacción lógica de los homófobos,
como los recortes en la sanidad pública en los neoliberales. Las
manifestaciones llegan tarde. Antes están las urnas.
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com
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