Odio o progreso
Está ocurriendo en el mundo, y en España también, un fenómeno de difícil explicación. En el debate público predomina el odio al progreso. Tiene más repercusión el relato de Torre Pacheco, o de Jumilla, que los avances sociales, el crecimiento económico, o las mejoras laborales. Hay que buscar la contestación.
Quizá los progresistas necesitan un MAR
que sepa vender la moto. Nos enfangamos en hablar de Montoro, pensando que les
hacemos daño. Y nos encontramos que no les importa que todo el día hablemos de
Montoro, o de cualquier cosa que muestre el descontento. Así tendrán que venir
a recuperar los valores patrios.
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com
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