Ayer y hoy
La declaración de un empresario anónimo ha servido para aumentar el ruido de una política ya demasiado ruidosa. Algunos se dedican a esperar que surja la más mínima duda para levantar la voz estruendosa que solo sirve para dificultar el debate, olvidar la solución de los problemas, y esconder otras vergüenzas más vergonzosas.
Hemos pasado, en cuestión de horas,
del “partido más corrupto” de la historia, a ser “todos iguales”. La
declaración del susodicho empresario anónimo llevó a algunos a declarar que
estábamos ante el mayor escándalo ocurrido en España. Al día siguiente, una
sentencia de 10 años de prisión y 25 millones de multa, llevó a esos mismos a
decir que todos son iguales.
Julio García-Casarrubios Sainz
No hay comentarios:
Publicar un comentario