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El
futuro será mejor
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El
buen político tiene que dar muestras de su intención de resolver los problemas
con honestidad y con inteligencia. No es juego limpio presentarse muy seguro en
lo que se tiene razón, marginando, olvidando los aspectos responsables de la
situación. El buen político es el que afronta los problemas en su integridad,
no solo en aquellos aspectos en los que se mueve con facilidad, y que le
interesan.
El
Gobierno de Mariano Rajoy tiene en sus manos un problema que afecta al
equilibrio territorial. En este momento está haciendo lo que tiene que hacer;
no puede permitir otra cosa, que cumplir la Ley frente a unos irresponsables
que se mueven en el oscurantismo, para tapar sus vergüenzas, para salir del
atolladero en el que se han sumergido. Pero… ¡cuidado que pueden ganar la
batalla!
Rajoy
oculta, olvida, nos esconde, que el Parlamento Catalán aprobó el Estatuto de
Cataluña, cumpliendo todos los requisitos que establecía la Ley; que pasó a las
Cortes Generales, donde fue debatido y aprobado; que se remitió a la
Generalitat para que lo sometiera a referéndum. Referéndum que se celebró el 18
de junio de 2006. En Cataluña gobernaba Maragall, en España Zapatero, y Rajoy
en la oposición.
En
ese Estatuto no se mencionaba por ninguna parte la palabra independencia. El
Partido Popular, por estrategia electoralista, inició una campaña contra
Cataluña y contra el Estatuto aprobado, pidiendo firmas por toda España para su
derogación y recurriéndolo al Constitucional. El Alto Tribunal -considero que
se equivocó, quiso hacer política-, declaró inconstitucional algunos de sus
artículos; artículos idénticos a los que, por cierto, figuran en otros
estatutos de otras autonomías.
Esto
hay que recordarlo, porque de aquellos polvos vienen estos lodos. Es un tema de
legalidad, pero sobre todo es una cuestión política, creada por políticos, y
que tienen que resolver los políticos. El gobierno Puigdemont está inhabilitado
para gobernar la autonomía, porque han sido unos irresponsables. El Gobierno
Rajoy, por su trayectoria, está inhabilitado para el diálogo, y sin diálogo
este asunto irá a peor. Alguien que no esté inhabilitado debe tomar las riendas
del problema, ya.
Julio García-Casarrubios Sainz
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