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El
futuro será mejor
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Huyo; no quiero, no
me gusta, escribir sobre cuestiones como las declaraciones que están haciendo los
portavoces del PP en Castila-La Mancha. Me parece tan bajo y tan rastrero, que
siento vergüenza ajena. Sí; me avergüenza que la política se mueva en ese
territorio que nos quieren marcar. No sé por qué, no lo entiendo. O sí. Quieren
volver a mandar; quieren seguir manejando lo que consideran su chiringuito
particular. Luchan por los cargos, no luchan por un ideal político y social.
Vamos a ver: La gran
riqueza de los sistemas democráticos, es, que existen diferentes modelos,
diferentes fórmulas, para los muy diversos problemas que se van presentando.
Qué bonito sería; qué interesante; apasionante diría yo, que viéramos los
ciudadanos debates sobre si es mejor aplicar, en un momento como el actual,
fórmulas liberales o fórmulas socialdemócratas. Sería constructivo y edificante
ver a los partidos poniendo encima de la mesa el análisis de la gravedad por la
que está pasando una buena parte de la sociedad, y las soluciones que aportan
cada uno. Defendiendo sus posicionamientos con energía, y honestidad.
Pero no. La
indecencia en la que incurren ciertos sectores de la política, les lleva a
prácticas insoportables. O no tienen el análisis requerido, o no disponen de
las fórmulas adecuadas, o no saben debatir, o suspendieron la asignatura
“Educación para la Ciudadanía, o… quizás, lo más probable, sea, que tienen
puesto el punto de mira en intereses personales y se han olvidado del análisis,
de las soluciones, y de los ideales que defienden…, o que deberían defender.
Llamar “pederasta”
al adversario político, además de significativo, es de una gravedad
intelectual, de una bajeza moral, que no tiene parangón. ¿Merece la pena mencionarlo?
Quizá no. O no le hacen caso a su jefe Rajoy, cuando dice que es el partido de
la moderación y la sensatez, o es que practican, -todos- el cinismo. Quizá la
mejor contestación, desde la acera de enfrente, sería, olvidarse, y presentar
permanentemente esos análisis y esas soluciones, que tanto esperan los
gobernados. Si los que representan el liberalismo, -que respeto profundamente-,
no son capaces de defenderlo, por lo menos, que los socialdemócratas den
muestras de otra forma de hacer política, que solucionen la desigualdad y la
corrupción, y se olviden “de lo demás”.
Julio García-Casarrubios Sainz
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