sábado, 23 de enero de 2016

A CUALQUIER PRECIO


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Apuntes del siglo XX…. y XXI
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Cuando se celebraron las elecciones a secretario general del PSOE, Pedro Sánchez no era mi candidato preferido. Yo no lo voté. Pensaba en ese momento que era el menos socialista de los tres; el que menos representaba la socialdemocracia, que según mi opinión debería ser, debe ser, la seña de identidad del PSOE. Pero salió Pedro Sánchez, y a partir de ese momento mis escritos, mis comentarios y mi apoyo incondicional fue siempre para él. Creo que en democracia la aceptación de los resultados es esencial para el buen funcionamiento. Poner palos en la rueda del ganador, actuar contra él, y hacer todo lo posible para que fracase, porque no era el candidato preferido, no es muy democrático. Algunos lo hacen, lo están haciendo.

Y ¿en qué punto nos encontramos hoy? Una situación, francamente difícil. Difícil, sobre todo, porque no estamos acostumbrados a situaciones de pluralidad como la que tenemos, como la que afortunadamente han determinado las urnas. En muchos países, con democracias consolidadas, esta situación es bastante habitual. Es absolutamente falso que el bipartidismo y las mayorías absolutas sean más estables. No. En España han sido el origen de todos los males que hoy padecemos.

Con un Partido Popular, en mayoría minoritaria, incapaz de pactar, ni consensuar, ni siquiera de dialogar con nadie, porque solo practica el frentismo, es imprescindible que otro partido tome la iniciativa para conformar una mayoría parlamentaria que dé sustento a un gobierno capaz de arreglar todos los problemas que en este momento sufrimos. Y ese partido se llama PSOE, y su líder es Pedro Sánchez. No hay otra posibilidad. Pedro Sánchez tiene el derecho, “y la obligación”, de intentarlo.

La derecha política y mediática, dice, y va a decirlo mucho más, que Pedro Sánchez por conseguir el sillón va a ser capaz de venderse a los antiespañolistas. ¡Qué barbaridad! Ni hacen ni dejan. Ese españolismo barato que aflora a la mínima, que considera un disparate todo lo que no sean ellos. No señores, todo lo contrario. Si queremos un gobierno serio y estable, hay que dialogar con todos, y si los tenemos cerca mejor. Pactar es aproximarse; pactar es dejar a un lado todo lo que no sea el interés de España y de los españoles. Y Podemos no puede andarse con juegos de artificio, pensando más en ellos que en un gobierno de cambio.


Julio García-Casarrubios Sainz
http://juliocasarrubios.blogspot.com




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