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Tercera
Etapa Socialista
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Acabamos de asistir a
uno de esos acontecimientos, del que nunca suponíamos tener que hablar; pero
que pasará a la historia, como el genocidio de Gaza, la invasión de Ucrania, la
guerra de Irak, por citar los más recientes: El bombardeo y secuestro del
presidente de un país, por parte de otro país más poderoso. Como todos los que
se creen dueños y señores del mundo. Es la ley del más fuerte; como ocurría en
otras épocas, y que ya creíamos superada. Pero no; todavía existen personajes
como Donald Trump, que se considera legitimado para invadir un país, detener a
su presidente, y llevárselo para juzgarlo. Sin más. “Porque lo decido yo”
Quiero aclarar, por
necesidades del guión, que no estoy de acuerdo en nada con Nicolás Maduro; en nada,
de nada, de nada. Digo esto porque después de oír a “algunos iluminados” en España,
decir que el Gobierno de Pedro Sánchez condena la acción de Estados Unidos porque
son amigos de Maduro, hay que hablar con mucho cuidado, y dejarlo todo bien
sentado. A estos iluminados que hablan, sin encomendarse, ni a dios ni al
diablo, hay que recordarles que el Gobierno de España ni ha reconocido, ni
reconoce el gobierno de Nicolás Maduro. ¡Tremendo!
Dejemos en paz a estos
iluminados, posicionados del lado de Estados Unidos, -que por la misma razón, serán
amigos de Trump, digo yo-. Es que no me lo puedo creer: He oído decir a uno de
esos iluminados que por fin “ha terminado una dictadura y llega la democracia”.
¡Qué concepto tendrán de la democracia! Ya puede ser Maduro todo lo malo que se
puede ser, que lo es, y tiene derecho al respeto de las leyes internacionales.
La soberanía de un país es intocable, y faltar a este principio es muy
peligroso, porque puede provocar un conflicto mundial, esperemos que no ocurra,
y porque sienta un mal precedente. Pero a algunos, está visto que no les
importa.
Si todavía existen
personajes como Putin, Netanyahu, o Trump, no es porque falten leyes que
rechacen lo que han hecho, sino porque los organismos encargados de que se
cumplan las leyes internacionales no funcionan. Con unas Naciones Unidas, organismo
en el que están integrados 193 países, no deberían existir, ni mandatarios
totalitarios, ni mucho menos lideres dispuestos a traspasar las fronteras y
asaltar la soberanía de los pueblos, con el único objetivo de aumentar la
riqueza y el poder.
Julio García-Casarrubios Sainz
http://juliocasarrubios.blogspot.com