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Tercera
Etapa Socialista
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Es el último artículo
que escribo este año. ¿Y de qué hablo? Me inclino por hablar de lo que, desde
mi opinión, ha sido la mayor preocupación, para una persona, para un colectivo,
para una sociedad. La verdad, es que dudo a quién le preocupa; a mí mucho. Desde
hace tiempo, la política, al menos, en el mundo occidental, ha tomado una
deriva, -creo yo-, que perjudica enormemente a las relaciones individuales y colectivas.
En una sociedad cada vez más global y más plural, se hace imprescindible que la
política se base en el diálogo, necesario para una buena convivencia.
Pues no; está siendo
todo lo contrario. El “político”, piensa que el enfrentamiento es más rentable;
da más votos. Y lo inaudito es que les sale bien la operación. Se crea,
intencionadamente, un ambiente enrarecido e incómodo, a base de crispación,
mentiras, insultos, catastrofismos, malos augurios; y en especial, hacer todo
aquello que más daño haga al adversario. ¡Ah! No se preocupen; tranquilos; esto
tiene arreglo; “aquí estamos nosotros, con más patriotismo, y mano dura para
remediarlo”. Sí, sí. No se lo tomen a broma, ni pretendan ignorarlo; está comprobado,
que así han ganado elecciones…, por allí y por aquí.
Así se impusieron los
fascismos en los años treinta, del siglo pasado. Y todos sabemos, -quien quiera
saberlo-, las consecuencias. Ignorar como acabaron, es engañarse así mismo.
Porque en esa ignorancia, o pasotismo, se fundamenta que, desde ciertos
sectores, pretendan repetir la historia. Fíjense, que los éxitos de este
populismo retrógrado y destructivo, se inicia, con programada y decidida
voluntad, extiendo por la sociedad, el desinterés por la cosa pública,
-pasotismo-, seguido de periodos de una sociedad ignorante; un pasotismo y una
ignorancia que llega al extremo de votar a quien te va a quitar derechos y
libertades conseguidos durante mucho tiempo y con el sacrificio de quienes nos
precedieron.
Pero ojo, a la hora de
echar culpas. Todo esto ocurre por el interés abusivo de unos acaparadores de poder
y dinero, y unos políticos, y unos medios de comunicación comprados, como eslabones
necesarios. Sí. Es verdad. Pero también tienen mucha culpa, -más, si cabe-,
quienes sabiendo lo que pasa, conociendo lo que viene, no son capaces, no saben
o no quieren, contrarrestar esta avalancha. Se entretienen en baldías luchas
intestinas. No ponen en el camino, líderes, y proyectos que hagan despertar la ilusión
de un bien común.
Julio García-Casarrubios Sainz
http://juliocasarrubios.blogspot.com