De prisa y corriendo
Con estas palabras justificaba mi abuela cuando quería que corriéramos sin entender por qué. Sí. Sin saber porqué, la Sala Segunda del Tribunal Supremo ha hecho pública la condena al fiscal General, sin explicar los motivos de la sentencia, sin conocer las discrepancias y sin estar firmada. ¿A qué se debe tanta prisa?
Motivos políticos; no le veo otra
explicación. Esto ha dado lugar, -no sé si intencionadamente-, que una buena
parte de la ciudadanía piense, que la condena estaba ya decidida de antemano.
Condena anterior a la sentencia. Y vamos al refranero: “No basta con ser justo,
hay que parecerlo”. Y aquí parece lo contrario.
Julio García-Casarrubios Sainz
juliocasarrubios.blogspot.com
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